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10 cosas que hacer en Krabi (Mar de Andamán)

La última semana de nuestro viaje por Tailandia nos instalamos en la zona de Ao Nang (Krabi) como campamento base. Nuestra idea era explorar la región y disfrutar de las playas y paisajes del Mar de Andamán.

Aquí os dejamos 10 planes muy recomendables:

1.Aprovechar los últimos días del viaje para disfrutar de algún resort de la zona: qué mejor excusa que homenajearse con un fin de fiesta a la altura del viaje que estábamos haciendo. Nuestra elección fue Poonsiri Resort. Alejado de la playa pero un remanso de paz, villas con todas las comodidades y un restaurante genial.

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2. Visitar Railay, sus playas y Princess Cave:

Railay está situada en una pequeña península al oeste de la ciudad de Krabi, justo al sur de la playa de Ao Nang. Aislada de todo lo demás por unos impresionantes acantilados y una frondosa selva, solo se puede acceder en barco. Nosotros cogimos una barca a modo de taxi que une la playa de Ao Nang con Railay por 100 bht por persona (15 minutos de trayecto)

Como la península de Railay es de difícil acceso y un poco difícil de entender os dejamos mapa y explicaciones con todas las playas y lugares de interés:

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A Phra Nang Cave Beach se accede desde Railay East. Son unos 5/10 minutos caminando y, si tienes suerte, por el camino te puedes encontrar monos. En un extremo de la playa se encuentra la Princess Cave, dedicada a una antigua diosa de la fertilidad y contiene una serie de extrañas esculturas fálicas, guirnaldas y ofrendas de muchos pescadores y visitantes.

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La playa, de arena blanca y aguas cristalinas, al ser temporada baja, nos la encontramos en marea alta y mucho oleaje. Delante de la playa dicen que hay una isla que tiene una barrera de coral impresionante pero no pudimos bucear para verla porque se había borrado el camino y la mala mar no lo permitía.

6.  Hacer un treking por el Monkey Trail: Desde el final de la playa de Ao Nang, hacia la izquierda, mirando al mar, vas a encontrar este camino de madera. Se llama Monkey Trail porque dicen que es habitual ir acompañado de pequeños monos (aunque nosotros no tuvimos esa suerte) .  Por este pequeño camino de 15/20 minutos vas a llegar a la playa del Hotel Centara. Algo menos transitada que la playa de Ao Nang.

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7. Ver la puesta de sol desde la playa de Ao Nang: vale la pena ver el atardecer paseando por la playa mientras el sol se esconde en el horizonte. 

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8. Ir al mercado nocturno  de Krabi: De lunes a sábado, no puede perderte el mercado nocturno de Krabi. Vale la pena comer algo de comida en los puestos callejeros y ver la multitud. Los fines de semana hay otro mercado nocturno todavía más grande en una calle perpendicular al lado del centro comercial.

9. Excursión de un día a Tiger Temple, Emerald Pool y Hot Springs: Subir las 1.237 escaleras del Tiger Temple es todo un reto. Situado a 21 km de Ao Nang, lo ideal es contratar una excursión privada o en grupo que te lleve primero aquí y luego a visitar la Emerald Pool y Hot Springs.

El famoso Tiger Temple ( El templo del Tigre) y su buda está situado en la cima después de subir más de 1.200 peldaños para contemplar las espectaculares vistas de la ciudad y de la islas.

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Por su parte, Emerald Pool y Hot Springs están situados a poco más de 50 kilómetros de la ciudad.  A Emerald Pool se accede por unos caminos a pie atravesando la jungla. A 5 minutos están las Hot Springs,  un balneario de aguas termales naturales.

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10. Un día en Koh Hong Islands:  desde Ao Nang contratamos los servicios de un longtail por 3.000 bht para nosotros solos que nos acompañara durante toda la jornada. Las islas Hong son un archipiélago formado por unas 12 pequeñas islas. Están algo lejos y se tarda cerca de una hora en llegar en longtail pero vale la pena. Allí se pueden visitar varios lugares:

  • Laguna verde: situada en el interior de la isla más grande y a la que solo se puede acceder por un canal de 10m de anchura.davdav
  • Koh Hong: Koh Hong es parte del Than Bok Khorani National Park. Solo está permitido visitarla de día (no se puede pernoctar) y la entrada cuesta 200THB por persona. davdav
  • Koh Lahding (Koh Law La Ding): Su playa de aguas verde turquesa está llena de pececillos que se acercan sin temor a la gente.
  • Koh Pakbia y Koh Rai: dos pequeñas islas situadas al norte en las que, al bajar la marea, emergen una lengua de arenadav

 

Un día en Ang Thong National Park

Los días en Ko Samui transcurrieron muy tranquilos. Disfrutamos de nuestro hotel en Bophut, a orillas de la playa, con una piscina que miraba al mar e invitaba a relajarse, leer y disfrutar de jornadas interminables de descanso. Descubrimos también varios restaurantes regentados por belgas e italianos donde combinaban gastronomía local con comida más internacional, que después de tres semanas ya echábamos de menos.

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davDespués de venir de Koh Tao, Ko Samui nos pareció demasiado grande, demasiado masificada y demasiado “normal”. Aunque descubrimos un par de playas recomendables: Coral Beach (con fondo de corales muy bien conservado) y Silver Beach. Ambas situadas en el lado oriental de la isla a unos 10-15 kilómetros de Bophut.

Pero una de las cosas que vale la pena hacer desde Ko Samui es contratar una excursión de un día a Ang Thong National Park, un conjunto de 42 islas en el Golfo de Tailandia, a 28 kilómetros de Ko Samui.

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Mezcla de peñas rocosas, jungla, playa de arena blanca y lagos color esmeralda.

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Ang Thong National Park es un área protegida de 100 km2 de tierra y mar. Durante el tour ,que suele hacerse en lancha rápida, se tiene la oportunidad de hacer snorkel, kayak, subir hasta algún mirador a 500 metros de altura y relajarse en sus playas.

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Y si por algo es conocida Ang Thong National Park es porque en sus maravillosos paisajes se inspiró Alex Garland cuando escribió su novela “La Playa”.

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¿Qué hacer tres días en la isla de Koh Tao?

La pequeña isla de Koh Tao nos ha enamorado.

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Ko Tao está situada en el golfo de Tailandia, en el mar dela China Meridional. Se encuentra aproximadamente a 70 kilómetros de Surat Thani, y 45 kilómetros al norte de la isla de Ko Pha Ngan.  La isla tiene una superficie de 21 km², por lo que recorrerla es muy sencillo ya que la carretera más larga de la isla apenas hace 5 kilómetros.

Ko Tao significa en tailandés “isla tortuga“. Fue nombrada por sus primeros pobladores al ver que la forma de la isla se asemeja a la de una tortuga. A su vez, la isla es un importante área de reproducción de tortugas verdes y tortugas carey, reintroducidas en la isla a partir de 2004, después de que su población se viera afectada negativamente por el turismo.

Se sabe de su historia que en 1899 el rey de Tailandia Rama V visitó Ko Tao y talló sus iniciales en una roca, cerca de la playa Sairee, inscripción que perdura actualmente. A partir de 1933 fue utilizada como cárcel de prisioneros políticos. Posteriormente, dos hermanos llegaron a Ko Tao procedentes de Ko Pha Ngan, se establecieron en la zona hoy conocida como Sairee y cultivaron sus tierras. A partir de los ’80, la isla fue cogiendo fama por mochileros y submarinistas, por sus impresionantes arrecifes de coral. En la actualidad es unos de los lugares del mundo donde se conserva mejor el fondo marino y la práctica del submarinismo es más económica, una combinación perfecta para la atracción de turistas.

La única manera de llegar hasta Ko Tao es por vía marítima, ya sea desde las ciudades continentales de Chumphon o Surat Thani, o desde las islas vecinas Ko Pha Ngan y Ko Samui

La verdad que hubiéramos alargado sin duda los tres fantásticos días que pasamos disfrutando sobre todo de su maravilloso fondo marino.

Pese a no ser temporada alta y no tener un cielo especialmente azul, pudimos disfrutar de la playa, de muchas horas de snorkel, bautizarnos con el submarinismo y practica “slow life” en toda su expresión.

En Koh Tao, a pesar de un desarrollo turístico que avanza imparable, todavía se respira ese aire “mochilero”, de público bastante joven. Las carreteras dejan mucho que desear y en ocasiones no están asfaltadas pero se agradece cuando encuentras algún rincón del mundo todavía sin explotar en exceso.

Aunque la isla está dedicada 100% al turismo no tuvimos la sensación de una excesiva masificación.

Algunas recomendaciones:

  1. Alquilar una moto es la opción más práctica y barata para recorrer la isla. Los taxis son bastante caros ya que tienen prs cerrados y no tienes tanta libertad de movimientos para ir explorando calas a tu aire. Una motoco de 110 CC son unos 200 bht al día y una de 125 CC son 250 bht (unos 5 euros al día al cambio). Es recomendable hacer fotos de la moto cuando la alquilas para no tener problemas posteriores si quieren hacerte creer que algún rascuño o golpe ha sido causada por tu culpa. El alquiler suele cubrir los desperfectos o averías, aunque hay que decir que nosotros no tuvimos ningún problema.
  2. Ojo con las carreteras, sobretodo las que llegan a las playas más escondidas. Suelen ser excesivamente empinadas y en ocasiones no del todo asfaltadas. Hay que ir muy lento para evitar caídas o que la moto resbale.
  3. Hotel recomendado: nosotros nos alojamos en New Heaven Resort, dos bungalows conectados con una terraza común en la bahía de Chalok Baan Kao. Esta zona nos gustó mucho ya que no está muy alejada del puerto y tiene todos los servicios muy cerca (alquiler moto, 7eleven, farmacia, laundry…) pero al mismo tiempo es muy tranquila. Lo preferimos antes que aislarnos en alguna cabaña de alguna playa recóndita. El hotel tiene además el bar Koppee con piscina y zona chill out frente al mar con unas vistas magníficas además de la escuela de buceo, donde contratamos nuestro bautizo de submarinismo. Pasamos muchos ratos agradables en Koppee. Especialmente recomendable sus desayunos!!sdr
  4. Escuelas de submarinismo: si por algo es conocida Koh Tao es por su fondo marino; de hecho ya en la orilla de la playa se pueden ver multitud de peces de colores y corales, un auténtico espectáculo para los sentidos y una muestra más de la necesidad de conservar nuestros mares y océanos para preservar la riqueza de su fauna y flora. Es por ello que han proliferado muchas escuelas de submarinismo, donde obtener una certificación oficial es muchísmo más barato que en cualquier otra parte del mundo. Nosotros escogimos “New Heaven Diving School” por ser los dueños de los bungalows donde nos alojamos. Allí contratamos el bautizo de submarinismo, una jornada de 9 a 17 h con clases teóricas y posteriormente prácticas. Cogimos un barco hasta el norte de la isla donde hicimos primero ejercicios prácticos en la playa para luego bucear hasta una profundidad máxima de 10 metros. Me quedo con una frase de nuestro instructor, Facu, “No toquéis nada del fondo marino, imaginaros que estáis visindo un museo. Así perdurará durante muchos años“.dav
  5. Algunas playas recomendables:
    • Freedom Beach: Llegar a Freedom Beach no es nada complicado. Sesde Chalok Baan Kao te tomará tan solo 10 minutos caminando  o también puedes alquilar una moto y tardaras un par de minutos. Desde hay hay una especie de pasarela que lleva a una cala contigua también muy recomendable.dav
    • Sai Daeng Beach: situada al sureste de la isla. Se puede dejar la moto después de bajar una pendiente de vértigo. Hay un tramo final de escaleras después de dejar la moto. En un extremo de la cala hay un bar restaurante súper acogedor con vistas de toda la cala con precios bastante económicos. Allí pasamos una jornada de relax en su zona chill out mientras los niños disfrutaban del snorkel.dav
    • Sai Nuan Beach: en la parte suroeste de la isla encontramos este paraíso el día de mi cumpleaños. La carretera llega hasta Char bungalows y allí se puede dejar la moto y caminar por un sendero unos 10 minutos. Nosotros no vimos el sendero hasta la llegada y trepamos por las rocas de la playas hasta llegar a esta cala maravillosa. Allí pudimos ver y tocar una enorme tortuga marina, un tiburón pequeñito de menos de 1 metro de largo y bucear toda la mañana. Sin duda una de las mejores calas. Comimos en un chiringuito/cabaña situado justo antes de llegar a la cala. Precios baratísimos y todo delicioso. Creo que fue la mejor jornada de cumpleaños de los últimos años.davbty
    • Aunque yo he escogido estas tres en esta web está toda la información de otras partes de la isla, igualmente fantásticas, algunas de la cuales disfrutamos durante el bautizo de submarinismo.dav
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Ferry nocturno de Suratthani a Koh Tao

Después de dos semanas recorriendo Bangkok, sus alrededores y subir hasta el norte era hora de empezar nuestra aventura por las islas.

Cogimos un vuelo de Air Asia de Chiang Mai a Suratthani (low cost por menos de 50 euros por persona un trayecto de casi dos horas).

En el aeropuerto de Suratthani, justo en la salida, hay unos autocares que te llevan al puerto de la ciudad por 100 BHT por persona. Sólo es cuestión de preguntar cuál de ellos hace ese recorrido. Es un trayecto de unos 45 minutos. Es conveniente que le digáis al conductor que queréis ir al puerto a comprar tickets para el ferry nocturno. No hay ninguna web donde comprarlos, hay que hacerlo in situ el mismo día. Justo al lado del ferry se pone una mesita y te venden los tickets.

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El ferry en cuestión es un carguero que transporta diariamente provisiones a la isla de Koh Tao y aprovecha el trayecto para llevar a unas 70/80 personas aproximadamente en las bodegas de la embarcación. Dos filas de colchones estrechos no apto para personas demasiado exigentes con la comodidad.

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El carguero zarpa a las diez de la noche y llega a Koh Tao sobre las cinco de la mañana y el trayecto de ida cuesta 550 bht por persona.

Antes de la salida aprovechamos para cenar en el mercado nocturno del paseo marítimo de Suratthani, justo al lado del ferry. Una colección de paraditas de fruta, verdura , carnes y pescados a la brasa en un ambiente muy local.

Toda una aventura que resultó al final una buenísima opción teniendo en cuenta que dormimos bastante bien. Fue mágico abrir los ojos y ver amanecer mientras el barco entraba en Koh Tao.  La bienvenida al paraíso…

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Descubriendo Chiang Rai (Tailandia)

Chiang Rai es una pequeña ciudad al norte de Tailandia, muy cercana a Birmania y Laos, con unos 70.000 habitantes; un refugio mucho más local donde impregnarse mejor de la cultura autóctona y sin un desarrollo excesivo del turismo.

Tuvimos la suerte que nuestro hotel se encontraba en la calle más animada de Chiang Rai y junto al mercado nocturno (dónde cenamos las dos noches de nuestra estancia allí).

Mercado nocturno Chiang Rai

El mercado, al aire libre, es el epicentro de la vida nocturna de la ciudad. Multitud de tiendecitas y puestos ambulantes y un gran espacio central a modo de restaurante con paradas de comida alrededor donde poder degustar las especialidades locales y escuchar música en directo. Pese a ser temporada baja y ser frecuentes los chubascos, había bastante ambiente. Allí tuvimos la oportunidad de degustar el “Hot Pot”, una manera tailandesa de tomar una sencilla sopa de noodles, con la peculiaridad que eres tú mismo el que la haces. Te dan un recipiente de barro encima de unas brasas y allí se cuecen los noodles con las verduras, carnes o pescados y el huevo.

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El Templo Blanco (Wat Rong Khun)

Situado a 13 km al sur de Chaing Rai es fácilmente accesible desde el centro de la ciudad en los mini autobuses azules por 20 bht por persona.

Este templo budista contemporáneo,que se empezó a construir en 1997, es obra del pintor y arquitecto tailandés Chalermchai Kositpipat. De lejos, el lugar donde nos hemos encontrado más turistas (quizás porque era domingo).

La luz que desprende el templo se debe a una combinación de cal e inscrustaciones de espejitos.  El blanco es un tributo a la pureza de Buda. Sin duda, es totalmente diferente a todo lo que hemos visto en Tailandia. Rompedor, extravagante, inspirador… no te dejará indiferente.

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La Casa Negra (Baan Dum)

Situada a 13 km al norte de Chiang Rai, es obra del artista Thawan Durchance. Difícil describir esta obra: siniestra, oscura, retorcida, provocativa… Una serie de templos de madera negra ornamentados con pieles de animales y cornamentas, reproducciones fálicas… un mundo a medio camino entre los deseos ocultos del artista y una fantasía desviada de los cánones habituales.

Sin duda, no deja indiferente a nadie.

Nosotros fuimos en el autobús que se dirige a Mae Sai y nos dejó en la carretera, a unos 800 m del templo. Por el camino de tierra que se adentraba al recinto de la Casa Negra encontramos un restaurante muy acogedor: Some Sunday Magic. Esas sorpresas de Chiang Rai: locales “occidentales” cuidados hasta el último detalle donde pasar agradables ratos y desconectar del bullicio, el calor o la lluvia.

 

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El paraíso de los masajes

No podía irme de Chiang Rai sin disfrutar de un típico masaje Thai. Una hora por 6 euros (250 bht) no dejaba indiferente a nadie. Ahora me arrepiento de no haber disfrutado de más masajes… Pero la verdad que muy relajante no fue. Los efectos sí son relajantes pero el masaje thai no es precisamente suave.  Primero se presiona sobre determinados puntos para promoverel flujo de energía, luego se trabaja sobre los músculos para relajarlos y para finalizar se recupera la flexibilidad de las articulaciones de todo el cuerpo adoptando posturas que recuerdan a las asanas del yoga. Por eso la masajista hace uso de todo su cuerpo, en ocasiones con contorsiones imposibles, y no es extraño verla subida sobre tu espalda o utilizando sus brazos o piernas para estirarte.

Una pequeña “paliza” que te deja de lo más relajado…

 

 

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De Thaton a Chiang Rai por el río Kok

El octavo día de nuestro viaje por Tailandia dejamos el apartamento en Chiang Mai para dirigirnos todavía más al norte, concretamente a Thaton, frontera con Birmania. Cuatro horas de autobús y 200 km de carretera separaban Chiang Mai de esta pequeña aldea.

En la estación de autobuses de Chiang Mai cogimos el autocar que realizaba la línea, un trasto de los años 50 (mínimo) sin aire acondicionado pero engalanado hasta el más mínimo detalle. Hay que decir que sobrellevamos el viaje bastante bien: el paisaje era espectacular (verde, verde, verde…) y los peques hasta pudieron dormir un rato con esas posturas imposibles que sólo los viajeros intrépidos y adaptables al medio pueden conseguir (bravo por ellos porque no nos dejaban de sorprender!).

En Thaton nos alojamos en Thaton Hill Resort, un hotel con unas vistas magníficas de las montañas que separaban Tailandia de Birmania. Todavía nos preguntamos si éramos los únicos huéspedes por aquellos lares (queríamos pensar que era por temporada baja o quizás porque en aquel lugar alejado del mundo ya no iba mucha gente…).  El marido de la dueña era un holandés que nos dió una cálida acogida y agradable conversación ya que había vivido varios años en Valencia.

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Os preguntaréis ¿por qué Thaton? En su tiempo fue un paso destacado en la jungla para el comercio del opio, pero en la actualidad es un lugar tan alejado que recibe muy pocos visitantes; sólo aquellos que como nosotros queríamos hacer la travesía por el río Kok desde Tathon hasta Chiang Rai.

La tarde de nuestra llegada fue una típica tarde de época de monzones. La lluvia cayó con fuerza y no paró hasta bien entrada la noche. Así que dedicamos la tarde a oír caer la lluvia, dormir, leer y disfrutar de esa tranquilidad anhelada en aquel rincón tan alejado del mundo.

A la mañana siguiente el día amaneció bastante despejado y las nubes altas hacían prever una jornada sin lluvias, al menos durante la primera mitad del día. Nuestro “amigo” holandés nos acercó en su coche hasta el puerto (por llamarlo de alguna manera…) y allí el barquero contratado previamente desde el hotel nos estaba esperando. Subimos nuestras mochilas (ligero equipaje) y nos despedimos de aquel hombre amable al que seguramente no volveríamos a ver nunca más: un ejemplo de aquellos que te demuestran que en cualquier rincón del mundo uno puede ser feliz, encontrar el amor y empezar de nuevo.

Nos aguardaba una travesía de tres horas río abajo, con algunas paradas por el camino; un viaje en soledad, inmersos en una vegetación exhuberante, disfrutando del silencio y la paz, sólo truncados por el ruido de la barca, sorteando a cada instante los meandros que íbamos encontrando.

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La primera parada, una hora más tarde de nuestra partida, fue en un poblado de la tribu Lahu. Una pequeña comunidad agrupada en una decena de cabañas de madera y bambú, todas ellas elevadas para evitar la entrada de agua. Los Lahu, como la mayoría de etnias vive básicamente de la agricultura.

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Un grupo de niños salió a nuestro paso nada más llegar y algunas mujeres nos ofrecieron sus artesanías. Gallos y cerdos correteaban por el campo pero, en general, reinaba la calma.

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Continuamos la travesía a través del “Lam Nam Kok National Park” que se extendía a lo largo del río e hicimos una parada en “Bon Phaset Hot Springs”, un área de recreo a modo de spa con piscinas de aguas termales. Es muy curioso ver cómo dejan los huevos en los pozos de agua caliente y en 30 minutos están cocidos. De hecho, el olor a huevo cocido impregna todo el lugar…

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Antes de llegar a Chiang Rai el barquero nos paró junto a un grupo de elefantes por si queríamos montarlos. Al verlos encadenados y preparados para subirnos a ellos nos negamos. Después de nuestra experiencia con elefantes en libertad y conocer la realidad de aquellos animales en Tailandia verlos así nos generó gran tristeza y no quisimos participar de aquella forma de ocio así que continuamos el viaje río abajo.

A mediodía llegamos al puerto de Chiang Rai y desde allí cogimos un tuc tuc hasta nuestro hotel. Mochilas a la espalda nos disponíamos a descubrir aquella pequeña ciudad del nordeste de Tailandia…

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Un recorrido por los templos de Chiang Mai

Recorrer los principales templos de la ciudad antigua de Chiang Mai te puede llevar como mínimo medio día de forma intensa.

Los templos son el común denominador de la ciudad, definen su perfil y le otorgan ese ambiente tranquilo que transmiten los monjes con sus túnicas naranjas abriéndose paso en los diferentes recintos sagrados.

Escrupulosos con las costumbres, las mujeres deben tapar sus hombros y sus rodillas y no se debe apuntar con los pies a la figura de Buda (por ello es mejor arrodillarse).

Empezamos nuestro circuito a pie en el Wat Phra Singh, el templo más venerado de Chiang Mai. Cuenta con un enorme santuario y muchos peregrinos acuden a rendirle tributo a la célebre imagen de Buda como PhraSingh (Buda león) en una capilla adyacente.

Después nos dirigimos a Wat Phan Tao, una fantástica estructura de teca. Su sala de oraciones se sustenta precisamente en 28 colosales pilares de teca.

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Seguidamente visitamos el Wat Chedi Luang, quizás el mayor recinto sagrado de Chiang Mai ya que, además del santuario central, posee las ruinas del chedi datadas de 1441, así como varias capillas y estatuas en los pabellones de teca de la parte trasera del complejo.

La charla diaria con los monjes atrae a muchos viajeros. Una oportunidad de intercambio muy interesante.

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El resto de la mañana recorrimos las calles adyacentes de los principales templos y aprovechamos para comprar algunos recuerdos y pinturas en algunas de las muchas tiendas de los alrededores, la mayoría de ellas bastante cuidadas y de exquisito gusto por la cultura local.

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Convivir con elefantes en Tailandia

Quizás una de las jornadas más especiales del viaje hasta el momento. A través de “The Elephant Nature Park” contratamos una excursión por su web para pasar un día entero con elefantes en libertad al norte de Chiang Mai.

Nos pareció que quizás esta opción sería menos típica que visitar su parque y no nos equivocamos.

The Elephant Nature Park y su fundación se dedican al rescate de elefantes que son utilizados para la tala o números circenses y que han pasado parte de su vida encadenados. Es por ello que la visita se basa en la interacción con los animales en un hábitat de libertad, paseando junto a ellos, dándoles de comer y jugando en el río.

Una minivan nos recogió en el apartamento donde nos alojábamos a las ocho  de la mañana. Fuimos a recoger a dos parejas más por sus hoteles. En total éramos ocho personas, un grupo reducido que nos permitió disfrutar aún más de la experiencia. A las 9 h ya nos dirigíamos al norte rumbo a la selva. Pasada una hora dejamos la carretera principal para adentrarnos en un entorno más rural.  Allí, cambiamos la minivan por una pick-up, ya que los senderos que se adentraban en la selva estaban llenos de fango, eran estrechos y en ocasiones muy empinados. Además del guía, que nos acompañó toda la jornada, y que era voluntario de la fundación, también vinieron con nosotros un grupo de gente local del pueblo, encargada de cuidar a los elefantes, alimentarlos y acompañar al grupo en estas visitas.

El proyecto para el rescate de elefantes se basa precisamente en educar a la gente local en el cuidado de los animales, haciéndoles ver los beneficios de los valores promulgados por la fundación. De esta manera los animales se benefician y para ellos es una fuente de ingresos importante.

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Durante casi seis horas convivimos con ellos, paseamos, les dimos de comer, los vimos retozar en el fango, jugamos con ellos el río y les observamos desde la tranquilidad y el silencio de la selva.

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En medio de la agreste vegetación, en una cabaña, nos dieron de comer mientras interactuábamos con el guía y los lugareños que nos acompañaban. Pudimos ayudarles a preparar parte de nuestra comida (una improvisada clase de cocina thai) así como la comida de los elefantes al finalizar la jornada (una mezcla de arroz, tamarindo y especias) que les ayudaba en la digestión.

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Sin duda, fue un día muy especial y creo que ninguno de nosotros lo olvidará jamás…

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Tren nocturno de Ayutthaya a Chiang Mai

Después de visitar las ruinas de la ciudad de Ayutthaya, a las 19.45 partía nuestro tren nocturno hacia Chiang Mai. Diez horas de tren que se acabaron convirtiendo en una de las mejores experiencias de nuestra aventura por Tailandia.

Habíamos comprado los tickets online desde Barcelona. A través de la web oficial de servicio de trenes de Tailandia se pueden comprar fácilmente e imprimir.

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Subimos emocionados a nuestro vagón. Viajábamos en segunda clase con aire acondicionado, literas y pasillo central. La única diferencia con primera clase es que en primera clase son camarotes individuales con cuatro literas. Quizás un poco menos de intimidad en segunda clase (aunque las cortinillas eran suficiente)  pero igual de cómodo.  Además fue divertido observar al resto de pasajeros y convivir con ellos.

Desde las 20 horas hasta casi media noche: cenamos, escribimos el diario, leímos y jugamos a cartas. Habíamos comprado algo de comida y bebida en un 7Eleven junto a la estación de Ayutthaya. En el tren había servicio de bar pero era bastante caro.

Pasadas las doce de la noche nos pusimos a dormir hasta las 6 de la mañana, cuando nos anunciaban que en una hora llegábamos a Chiang Mai.

Despertar, correr la cortinilla de la ventana y descubrir todavía soñolienta el paisaje maravillosamente verde,  frondoso, tropical del norte de Tailandia, es una de esas imágenes que creo recordaré siempre.

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Tenía cierto romanticismo eso de viajar en tren!

A los peques no había manera de despertarles. Supongo que el traqueteo del tren mecía sus sueños y no querían despertar. Lo que no sabían es que todavía les esperaban muchas aventuras por vivir…

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Ayutthaya, patrimonio Mundial de la Unesco

Desde la estación de autobuses de Mochit en Bangkok, cogimos una minivan rumbo a Ayutthaya. Una hora y media de trayecto separa la actual capital de Tailandia con la que fue entre 1350 y 1767 la capital de Siam. En su momento álgido Ayutthaya tuvo más de 400 templos y hoy es Patrimonio Mundial de la Unesco.

Si no aprieta mucho el calor, visitar todo el recinto en bicicleta puede ser una buena opción pero yendo con niños y con la humedad del mes de julio decidimos alquilar dos motocicletas durante todo el día (200 Bht por moto). Cosas que prohíbes a los niños en Barcelona y que aquí no das importancia o simplemente lo ves con otros ojos. Es lo que llama “adaptarse al medio”!!.

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Antes de alquilar las motos, dejamos nuestras mochilas en la consigna de la estación de tren y así no íbamos cargados toda la jornada. Junto a la estación hay numerosos locales para alquilar motos, por lo que toda la logística es bastante fácil.

Visitamos cuatros templos, entre ellos el Wat Maha That, donde fotografiamos la famosa cabeza de buda atrapada entre raíces de un árbol de Bodhi; el Wat Ratchaburana, con uno de los mejores prangs (stupas) de la ciudad y, a las afueras, atravesando el río, el Wat Chai Wattanaram, con un prang central de 35 metros.

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Recomendamos para comer Coffee Old City, justo en frente de la entrada del Wat Maha That.

También recomendable dar un paseo por el Rama Public Park, remanso de paz y abundante vegetación. Con un poco de suerte podrás observar algún dragón de komodo junto a los numerosos lagos como los vimos nosotros!!

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