Ruta por a costa vasca (II). De Deba a Orio

La segunda jornada por la costa vasca nos llevó hasta Orio. Este típico pueblo pesquero del litoral guipuzcoano está muy concurrido en la época estival pero nosotros lo visitamos con la típica llovizna invernal propia del mes de diciembre. Situado entre el mar, la montaña y la desembocadura del río Oria, el pueblo continúa estando muy ligado al Camino de Santiago, que a su paso por este pueblo alberga algunos tesoros, como la ermita de San Martín de Tours o la propia iglesia parroquial de San Nicolás de Bari, de estilo barroco, situada en lo alto de la parte vieja.

El casco histórico, más conocido como Goiko Kale, data del siglo XII y está formado por un laberinto de calles empedradas y empinadas que nos remontan a la Edad Media.El besugo es el plato estrella de esta localidad costera, así como las angulas. En las frías noches de invierno, los anguleros salen a la ría en sus pequeñas embarcaciones para pescar tan preciado manjar.

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De Orio nos dirigimos a Guetaria. 

 

 

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Y después visitamos brevemente Zumaia.

No quiero acabar el relato de nuestra escapada sin recomendaros el restaurante donde pusimos punto y final a unos días inolvidable.

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Sólo el recorrido hasta allí vale la pena. La carretera que serpentea por valles solitarios es muestra de lo que nos deparaba el destino final. Una masía típica vasca con vistas espectaculares donde comimos de maravilla. Probad las especialidades de la casa: judías y chuletón. Un manjar que nos sirvió para emprender el camino de vuelta a casa. Volveremos sin duda!!

 

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Ruta por la costa vasca (I). De Deba a San Juan de Gaztelugatxe

Aprovechamos los cinco días del puente de diciembre para visitar una vez más el Pais Vasco. Nuestro quinto intercambio de casa en dos años nos llevaría a Deba, pueblo costero a mitad de camino entre Bilbao y San Sebastian. Koro y Xabi y sus dos hijos tienen un apartamento precioso en primera linea, con todas las comodidades para pasar unos días estupendos por la costa vasca.

El primer día de viaje fue de ruta y nos sirvió para instalarnos y conocer un poco Deba, pueblo costero de poco más de 5.000 habitantes. Su playa, la alameda y el Geoparque de la costa vasca son algunos de sus encantos. El Flysch de Deba (franja costera) está declarado Biotopo protegido y es uno de los lugares más espectaculares del Geoparque.

El “Flysch” es un fenómeno producido por la acción erosiva del mar sobre estratos duros y blandos, haciendo que las rocas se internen en las aguas cientos de metros, a modo de un gran costillar. Todo un espectáculo sobre todo durante la bajamar. La ruta del Flysch la podéis encontrar aquí.

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Al día siguiente, contra todo pronostico, amaneció soleado así que aprovechamos el regalo que el tiempo nos brindó para conocer parte de la costa vasca. Desde Deba nos dirigimos a Ondarroa, donde el rio Artibal se divide en dos y uno de los puertos pesqueros más importantes del Pais Vasco. Varios barcos que habían llegado a Puerto aquella mañana todavía realizaban tareas de limpieza y recogida de redes.  Los niños disfrutaron muchísimo y abrían bien los ojos, qué mejor aprendizaje!

sdrDe Ondarroa bordeando la costa por la carretera BI3438 nos dirigimos a Lequeitio. Con tan solo unos 7.000 habitantes, Lekeitio, situado en la desembocadura del río Lea, posee una playa mágica que cambia con las mareas, dejando al descubierto una senda de arena que lleva hasta la isla de San Nicolás. Cuenta la leyenda que durante la Edad Media la isla de San Nicolás fue utilizada como colonia de leprosos, para mantenerlos alejados y evitar contagios.

Pueblo de larga tradición pesquera, hasta el S.XVII y S.XVIII fue famoso por sus pescadores de ballenas.

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En Lequeitio estrenamos varias jornadas de turismo gastrónomico por el Pais Vasco. En este caso, comimos en el Restaurante Egaña (gracias Ainhoa por la recomendación!), establecimiento que lleva abierto más de 50 años y que ofrecen cocina vasca tradicional con una muy buena relación calidad-precio. De martes a viernes, el menú del día cuesta 12 euros. La sopa de pescado y la lubina al horno estaban espectaculares!!!

Por la tarde v
isitamos San Juan de Gaztelugatxe, visita obligada si te encuentras por la zona. Su nombre significa “castillo de roca” en euskera (“gaztelu” = castillo + “aitz” = roca). Se trata de una isla tan pequeña como impresionante, situada en la costa a 35 km al este de Bilbao. La isla tiene forma de cono y en su punto más alto se eleva una pequeña ermita dedicada a Juan Bautista.

San Juan de Gaztelugatxe está conectada a tierra  por un puente de piedra hecho por el hombre de 241 peldaños que zigzaguea de un lado a otro hasta alcanzar la cima. Una vez allí, verás la iglesia con una campana en su pared frontal. Según la leyenda, si tocas la campana tres veces y pides un deseo, se cumplirá.

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Desde que dejas en el coche en el aparcamiento habilitado hasta llegar a la ermita son entre 30 y 45 minutos de camino.  En invierno es aconsejable ir de día porque por la tarde la luz desaparece pronto. Nosotros fuimos por la tarde y no calculamos bien el tiempo y mientras subíamos los 241 peldaños se hizo de noche. El atardecer en este punto de la costa vasca es una imagen preciosa y vale la pena vivirlo pero el asceso/descenso a la ermita y el posterior camino montaña arriba hasta el parking es más aconsejable hacerlo con la luz del día y no con la literna del móvil :)).  A pesar de ello, la mini excursión valió mucho la pena.