Bordeando los fiordos Hardangerfjorden y Sørfjorden

En nuestro afán de conocer en profundidad la zona de los fiordos que rodean a Bergen pusimos rumbo a Norheimsund, punto de partida de una excursión que durante todo el día nos descubriría los magnifícos rincones de los fiordos Hardangerfjorden y Sørfjorden.

Se trata de seguir la Ruta Nacional de Hardanger (carretera 7) y posteriormente la 550 hasta Odda.

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Ruta: Norheimsund, Utne, Odda, Jondal

 

Algunas paradas muy recomendables en el camino:

Antes de llegar a Norheimsund:

Cascada de Krygsminne

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Cascada de Krygminne

Steinsdalsfossen: cascada que se puede admirar desde la parte de detrás de la caída del agua

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Steinsdalsfossen

Norheimsund

Bonito pueblo situado en un extremo de fiordo. Vale la pena disfrutar de alguna de sus playas si el tiempo acompaña. Nosotros paramos a comer en una de ellas y los niños aprovecharon para bañarse.

 

Hardanger Akvasenter: en el pueblo de Steinstø. Hacen visitas privadas a la granja de salmones que hay en la misma localidad. Nos llevaron en barca a visitarla y nos explicaron el proceso de cría de los salmones en este tipo de instalaciones hasta que alcanzan el tamaño para el consumo humano. Muy interesante y aprendimos mucho!

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De camino a la granja de salmones
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Granja de salmones

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Siguiendo la Ruta Nacional de Hardanger vale la pena pararse en alguno de sus miradores para ver las vistas. Cada fiordo es único en sí mismo, por sus pueblos que miran al mar, por sus altas paredes de roca o por sus playas que nacen improvisadas, por sus embarcaderos solitarios o por sus gentes que ven pasar la vida alejados del estrés, que sólo nosotros conocemos.

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Fiordo de Hardangerfjorden

Al llegar a Kvanndal cogimos el ferry hasta Utne para continuar por la carretera 550, una carretera solitaria que bordea el fiordo a su mismo nivel. Las montañas nevadas del Parque Nacional de Folgefonna y su glaciar, visible desde cualquier punto, se reflejan en sus aguas. El recorrido atraviesa multitud de campos frutales donde se cultiva especialmente la manzana. Dicen que esta parte de Noruega es el huerto del país.

Un poco más allá de Odda encontramos Latėfoss y su famoso puente de piedra que atraviesa las cascadas.

 

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Latėfoss

De vuelta a Odda, y camino de Jondal, atravesamos el Parque Nacional de Folgefonna por dos túneles de 10 km cada uno. En Jondal de nuevo cogimos un ferry hasta Tøvikbygd.

 

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En el ferry

Atardecía cuando embarcamos en el último ferry camino de vuelta a Bergen… La luz empezaba a esconderse entre las montañas… Esa luz tan especial de los países nórdicos…

De Stavanger a Bergen (o viceversa) por tierra y mar

Este es un post más bien práctico para aquellos que se plantean hacer el recorrido de Stavanger a Bergen (o viceversa). 

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Aunque nuestra casa de intercambio estaba en Stavanger decidimos pasar cuatro noches en Bergen para poder explorar Noruega un poco más hacia el norte (ir y volver en el mismo día se hace imposible para muchas excursiones).

Cuando miras el mapa y ves tantas islas en medio de las dos ciudades surge la duda de cómo llegar de un extremo a otro. Pero la realidad lo simplifica todo. Es tan sencillo como seguir la E39 desde Stavanger hacia Bergen y no salirse de esa ruta. A lo largo de poco más de 200 km pasas por túneles infinitos y puentes que unen las diferentes islas y para aquellos recorridos más largos coges un ferry.

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Los ferry se cogen en Mortavika (isla Rennesøy) y Sandvika. El primer trayecto es de unos 20 minutos y el segundo de unos 40 minutos. De repente la carretera se acaba y pasas directamente por una taquilla donde pagas y te indican en qué carril de entrada al ferry colocarte.

La frecuencia es bastante larga y nunca hemos tenido que esperar más de 10 o 15 minutos. Entras con el coche al ferry, lo aparcas, y durante el trayecto disfrutas de las magníficas vistas sentado en la parte de arriba o directamente en la terraza. 5 minutos antes de llegar todo el mundo baja y se monta en sus coches y al abrir la compuerta del ferry los coches salen y prosiguen la marcha por la carretera E39.

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Todo muy fácil, muy sencillo, muy ordenado, como todo en Noruega…

El viaje es ameno por sí mismo por los paisajes y los trozos en ferry pero una idea, si no se tiene prisa, es parar en Haugesund. Nosotros así lo hicimos en el viaje de vuelta a Stavanger y resultó todo un acierto.

Haugesund es una ciudad portuaria que toca al Mar del Norte. Su paseo marítimo y su calles colindantes bien valen una parada para comer o simplemente hacer un alto en el camino. Sólo hay que desviarse unos 20 minutos de la famosa E39… El día que nosotros escogimos había jornada de puertas abiertas de los barcos (os podéis imaginar lo que disfrutaron Pau y David subiendo y bajando de todos los barcos del puerto!!!) y además empezaba el Festival de Cine de Haugesund, por lo que estaba todo de lo más animado.

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Además de la recomendación de Haugesund, os dejo algunas fotos de la cabaña donde nos alojamos en Bergen y que contratamos por Airbnb (gracias Inna y Serge por la hospitalidad!). Una buena opción para visitar la ciudad de Bergen y todos sus alrededores. Una cabaña pequeñita pero súper acogedora donde los niños disfrutaron muchísimo.

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Excursión en kayak por el fiordo de Nærøyfjorden & Tren de Flåm

Apenas 150 km separan Bergen de Gudvangen, la puerta del Fiordo Nærøyfjorden.

En Noruega te da la sensación que haces muchos kilómetros porque el límite de velocidad está en 80 km/h pero a menudo esa media baja a los 60 km/hora. Todo va despacio o nadie tiene prisa… O las dos cosas… El tema se salva porque vayas por donde vayas todo el paisaje son postales que se superponen unas a otras. Llega un momento que ves tantas cascadas, puentes, islas, casitas de madera que se reflejan en el lago (todo verde a rabiar si miras a la montaña o azul intenso si el cielo se refleja en el mar) que los ojos se acostumbran a la belleza perpetúa.

En uno de sus caminos, donde el turismo forma parte del propio trayecto en coche, llegamos al Fiordo Nærøyfjorden, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco ya que es el fiordo más estrecho del mundo (en una parte llega a tener una anchura de 250 m).

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Vista del fiordo desde Gudvangen

¿Qué mejor que escenario para hacer una excursión en kayak de medio día?

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Junto a un grupo de unas 10 personas tuvimos la oportunidad de disfrutar de este espectacular trocito de mundo. Además el día acompañaba (uno de los mejores días del verano según los guías).

Cielo azul, sin rastro de nubes, y un sol que nos regalaba la mejor paleta de colores posible.

A media excursión paramos en una orilla a comer. Los guías sacaron sartenes, fogonillos, multitud de tuppers e improvisaron, ante la mirada estupefacta de todos, unas tortitas con pollo marinado. Encima de una piedra comimos lo que nos pareció en aquel momento un manjar… Tras la comida, café calentito antes de retomar el remo.

Pau no perdió la oportunidad de bañarse… siempre digo que en otra vida debió ser pez…

Tuvimos la oportunidad de ver una foca muy cerquita (qué emoción la de Pau y David!!!) , tocar con nuestras manos las cascadas que morían en el fiordo , cerrar los ojos y dejarse llevar por la corriente o simplemente remar mirando al horizonte, que aunque finito se presentaba imponente.

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Contacto: http://www.nordicventures.com

Por la tarde, tras finalizar la excursión en kayak, aprovechamos para acercarnos a Flåm, a escasos 15 minutos en coche.

Flåm se encuentra en un extremo del fiordo Aurlandsfjord, un brazo del fiordo Sognefjord que con 204 kilómetros de longitud y 1038 de profundidad es el fiordo más profundo y segundo más largo del mundo.

Es habitual en los meses de verano ver los imponentes cruceros llegar a esta pequeña población.

Al llegar a Flåm justo salía el último tren a Myrdal. Era bastante tarde pero no podíamos perder la oportunidad de subir al famoso Tren de Flåm. Este trayecto fue nombrado el viaje en tren más increíble del mundo por Lonely Planet en 2014. Un recorrido de 20 kilómetros que sube hasta casi 900 metros de altura atravesando valles escondidos entre escarpadas montañas, un vertiginoso pero apasionante recorrido, muy valorado por los ciclistas más aventureros.

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Un día demasiado intenso que acababa a la 1 de la mañana… Mañana tocaba descansar…

Descubriendo las islas verdes de Rennesøy (Noruega)

Amanece soleado en Stavanger. Con la alegría de los primeros rayos de sol del viaje emprendemos rumbo al norte camino de las islas verdes del archipiélago de Rennesøy.

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La carretera E39 atraviesa estas tierras a través de innumerables puentes y túneles de más de 5 km de largo y 223 metros debajo del nivel del mar. Poca población,  muchas granjas, segundas residencias  y  un silencio tan palpable que pronto te contagias del espíritu slow life.

Primera parada en Austre Åmøy, famoso por sus más de 1000 petroglifos de la Edad de Bronce. Paseando por el embarcadero encontramos a una pareja de unos 70 años de edad. La señora, con paso firme y decidida, se desvistió y se adentró en el mar a nadar un rato. Su marido nos dijo que hacía un bonito día para bañarse (a pesar del sol estábamos a 14 grados!!). Y yo les contesté que su mujer, si hacía eso a menudo, viviría muchos años.

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Zona costera de Austrey Amøy

Tras el paseo nos dirigimos a la isla de Mosterøy, concretamente al monasterio medieval de Utstein en Klosterøy, habitado por monjes agustinos en su época de esplendor. Varias familias de padre e hijos arreglaban las tumbas del cementerio.
Mientras tanto multitud de ovejas en total libertad descansaban en medio de la carretera como queriendo preservar la tranquilidad de aquel lugar.

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Monasterio de Utstein

imageNos gustó tanto aquel rincón que nos quedamos un par de horas. Encontramos una mesa tranquila donde comer, junto al mar. Los niños se acercaron a una familia noruega que pescaba y les dejaron sus utensilios. Y Pau pescó un pez pequeñito!!! Edu leía y yo escribía. Por qué no se paraba el mundo en aquel instante?

Tras el receso visitamos el fuerte de Fløjøy, territorio que había pertenecido anteriormente al ejército. En la ocupación nazi tuvo mucho protagonismo por su ubicación estratégica. Junto al fuerte, el faro, construido en 1849. La residencia del vigilante del faro todavía está intacta y ocupada. En Noruega hay más de 83 faros en su lista de conservación. Son iconos de una época donde la luz del faro significaba la cercanía a casa, el vínculo con el hogar, la señal de salvación, la seguridad de vuelta a tierra firme…

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Vista del faro de Fløjøy desde el fuerte

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Retomamos la E39 por el túnel de Mastrafjord hasta la isla de Rennesøy, la más grande del archipiélago. Visitanos la iglesia medieval de Sørbø para acabar en la zona de Østhusvik al este de la isla.

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Iglesia Sørbø

 

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Vistas desde Sørbø

Noruega invita a perderse por sus infinitas carreteras… La riqueza se demuestra en las obras titánicas realizadas para unir multitud de islas, que de otra manera estarían aisladas e inhabitadas… Una vez más nos dábamos cuenta que el mundo está lleno de rincones donde perderse y soñar…

Por la Ruta Nacional de Jaeren hacia el sur de Noruega

Amanece Stavanger con una fina llovizna y el cielo cerrado. Es difícil imaginarse la vida en este rincón del planeta, ansiosos por un rayo de sol que les acaricie la mejilla.

Aún así decidimos coger el coche y poner rumbo a tierras del Sur. El clima en este país a menudo es impredecible y quizás las nubes compactas de la mañana decidan en algún momento dejarnos ver el sol o al menos parar la lluvia.

Iniciamos la ruta en las afueras de Stavanger en el monumento nacional Sverd i fjell “Las tres espadas”. Aquí fue donde Harald Harfrage unió Noruega en un solo reinó en el año 872. Estas tres espadas vikingas simbolizan paz, unidad y libertad

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Monumento Svere i fjell
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Pau y David jugando en la playa junto a Las Tres Espadas

Tras esta parada pusimos rumbo a la zona de Jaeren, la mayor área de tierras bajas en Noruega. Largas playas, dunas de arena y hierba interminables, mar bravo e históricos faros conforman un paisaje cautivador y salvaje.

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La Ruta de Jaeren sigue las carreteras 44 y 507 bordeando el Mar del Norte. En Hå paramos en Varhaug garle Kirkegard, un cementerio declarado patrimonio cultural. Su capilla se mantiene firme al paso del tiempo y a una meteorología bastante adversa. Parecía como si se mantuviese erguida protegiendo las tumbas del viento, las olas y el frío helado del invierno. Una imagen de postal de esas que recuerdas después de muchos años…

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Cementerio Varhaug Gamle Kirkegard

Según nos acercábamos a Egersund el paisaje empezó a cambiar. Procesos geológicos que datan de más de 920 millones de años han dejado un patrimonio muy característico llamado Magma Unesco Global Geopark, algo similar al paisaje de rocas lunares.

Parada obligatoria en Egersund para comer (pan noruego -exquisito en todas sus variedades- y embutido traído de casa)

Tras la comida un breve paseo por el centro de Egersund y sus edificios de madera históricos bien conservados. No fue posible encontrar una cafetería así que seguimos rumbo a Sogndalstrand, nuestra última parada.

Antes de llegar paramos en Rossland, para descubrir en un bosque escondido una cabeza que simboliza el culto a la fertilidad, un altar de piedra y una tina con más de 2000 años de antigüedad.

 

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Diosa de la fetilidad en Rossland

Y entrada la tarde visitamos Sogndalstrand, un bello pueblecito costero en la desembocadura del río Sokna (famoso también por la pesca del salmón). Este es el único pueblo protegido de Noruega cuyas casas datan del 1700 y 1800.

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Sognadstrand
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Rincones de Sogndalstrand

Una merienda improvisada en lo alto de unas rocas nos hizo darnos cuenta de la grandeza de la naturaleza, algo que en Noruega ya empezábamos a intuir a pocos días de haber llegado.

imageimageLas nubes dejaron de repente entrever algunos rayos de sol y sonreímos… Era fantástico aquel lugar…

 

 

 

 

 

 

 

 

Primeras impresiones de Stavanger

El jueves llegamos a Stavanger (Noruega) después de poco más de tres horas de vuelo. El piloto anunciaba poco antes de aterrizar una temperatura de 14 grados que provocó un ohhhh generalizado de los pasajeros. Ibamos tan preparados para el frío que finalmente no resultó tanto cómo esperábamos.

Mientras salían las maletas aprovechamos para comprar cervezas en el duty free (las latas salen a 1 euro y en los supermercados de Noruega rozan los 3 euros debido a que el alcohol tiene muchos impuestos). Así que maletas y cervezas en mano recogimos nuestro coche de alquiler y emprendimos camino al centro de Stavanger donde nos esperaba Ingunn, que nos enseñaría amablemente su casa antes de partir ella hacia la nuestra en Badalona.

En menos de 20 minutos llegamos a “nuestra casa de intercambio”, un precioso apartamento en planta baja (amplio, acogedor y muy luminoso) situado en un extremo de Old Stavanger, la parte más antigua de la ciudad.

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Old Stavanger
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Nuestra casa de intercambio en Stavanger

 

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Old Stavanger

Old Stavanger engloba 173 casas de madera blanca (antiguas viviendas de pescadores). De hecho, es el mayor y mejor conservado conjunto de casas de madera del Norte de Europa. Pasear por sus calles adoquinas y repletas de flores de colores y respirar la tranquilidad y el silencio, ha sido un buen recibimiento a esta encantadora ciudad.

No nos esperábamos un lugar tan bonito así que nos dedicamos la tarde a instalarnos cómodamente y pasear por los alrededores, buscar un supermercado y leer la información turística que Ingunn nos había dejado.

Stavanger es la cuarta ciudad Noruega por importancia, tiene 120.000 habitantes y es famosa por tener las plataformas petrolíferas y de gas más importantes del Mar del Norte.

El despertar de Stavanger fue precisamente en los años 70 debido al inicio de la explotación del petróleo. Este negocio ha convertido a Noruega en uno de los paises de mayor riqueza y con mayor bienestar (los noruegos disponen de una educación pública  excelente y gratuita y unos servicios públicos de una calidad excepcional).

Por la noche visitamos el puerto de Stavanger. Había más gente de lo habitual en las terrazas atraídos por un clima moderado fruto de un día de sol inusual.

Ya no había cruceros que habían partido a media tarde rumbo a fiordos más lejanos.

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Detrás de las casas antiguas se esconden imponentes los grandes cruceros

 

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El puerto de Stavanger entrada la noche

 

Un primer día intenso con la adrenalina a flor de piel, una sensación que sólo se consigue cuando descubres lugares por primera vez.

Próxima aventura: los fiordos noruegos

cual fue la ultima vez

¿Cuál fue la última vez que hiciste algo por primera vez? Hace unos días leía esta frase y me gustó tanto que pensé iniciar este post con ella.

El verano pasado el cambio de casa nos impidió planificar un nuevo descubrimiento estival. Así que este año el destino era doblemente esperado… y con un componente totalmente nuevo: el intercambio de casa. Sí! no estamos locos! Viajar cuatro personas supone un coste elevado así que pensamos ¿por qué no intercambiar nuestra casa con otra familia? Además del ahorro en alojamiento que supone, nos permitiría conocer más de cerca la cultura local y era un gran aprendizaje para los niños (alguien nos deja su casa y la tenemos que cuidar igual o más que a la nuestra propia).

La web Intercambiocasas te pone en contacto con familias de todo el mundo que quieren venir a tu ciudad. Y allí conocimos a Ingunn que vive en Stavanger (Noruega), la puerta de entrada a los fiordos y un buen punto de referencia para visitar toda la región.

stavanger

Así que la próxima semana volamos a Noruega y esperamos disfrutar mucho visitando sus pueblos de cuento, disfrutando de los días de luz interminable, navegando por sus fiordos imponentes o caminando por sus paisajes solitarios…

Esta es una idea de la ruta de haremos.. pero nos dejaremos llevar!!!!!

ruta noruega

En breve tendréis noticias nuestras!!!

Felices vacaciones